lunes, 26 de septiembre de 2011

Wir suchen eine Wohnung - Camino a Berlin

Los días previos a venir a Berlin me los pasé mirando páginas inmobiliarias, arreglé varias visitas a distintos departamentos, llegó el sábado a las 13.50, diez minutos antes de la primera cita y la gente se apilaba en la puerta. Éramos varios candidatos y pasamos a ser aun más 10 minutos después. Cuando se abrieron las puertas para pasar, hicimos uso de la fuerza argentina y quedamos dentro del primer grupo de cinco personas que recorrieron la casa. Daban ganas de decir "flaco, vamos a buscar el bolso y venimos, firmamos hoy". Buenísima la casa, barata, algo reciclada, algo hecha mierda, lindo el barrio. Antes de irnos, nos dieron unas planillas para completar. La elección de inquilino se parece mucho a un casting. Vamos a aplicar a este depto, crucen los dedos por nosotros, pero también vamos a recalcular la búsqueda hacia el barrio de Wedding, que, según nos dijeron tres personas distintas durante la noche del sábado, es EL barrio que se viene y todavía es barato. Veremos si podemos visitar algo ahí antes de irnos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Diario de soltero III - Día 3

Salí a la mañana hacia Berlin, en tren. Estrené, con todo éxito, mi antifaz: clavé dos horitas de siesta. Cuando logré despabilarme, laburé un rato. Si hay algo que me hace sentir cool es laburar en un tren, mirando por la ventanilla. Caminé un rato apenas llegué y recibí el llamado de Laura, que estaba filmando en la calle y necesitaba una mano. Volví a la terminal (estaba a 20 minutos caminando, más o menos) y pasé 40 minutos perdido ahí adentro. Estaba seguro que por ahí pasaba el subte que necesitaba y lo busqué por todos lados pero no lo encontré porque, simplemente, no pasa por ahí. Agotado de caminar como un boludo por los mismos lugares y sin nadie a la vista a quien consultarle, le pregunté a un flaco que me indicó la combinación de transporte que me convenía. Quedamos con encontrarnos con Laura en la casa de un amigo de ella. Toqué timbre, me hizo pasar un flaco, no sabía que yo iba a ir pero me atendió con la mejor onda. Diez minutos después yo estaba cortando mango para un mango lasi que él quería preparar para un evento que organizaba a la noche. Es catalán Ruben, así que charlamos bastante. Al rato llegaron Laura y Anamet y las acompañé a la calle mientras ellas filmaban un proyecto de danza en la calle. Estar dando vueltas todo el día con el bolso y la mochila por Berlin me dejaron medio fusilado. Cuando llegó Perez, estábamos todos KO, pero la charla se reavivó hasta altas horas de la madrugada.

En la casa en la que estamos hay un EP de Sandro, vinilos y yerba. Nada puede salir mal.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Diario de soltero III - Día 2

La verdad que fue un día aburridísimo, no les quiero mentir, si quieren dejar de leer acá, los perdono. Durante la mañana continué con la búsqueda inmobiliaria y abroché otras dos visitas en Berlin. Volví a la carga para que me arreglen el teléfono. Mantuve una larga charla en alemán con una telemarketer que me tuvo mucha paciencia. En un momento entendí que me pedía que le mande un mail por el reclamo. Me hice el indignado, le dije que no le iba a mandar ningún mail, que esto lo resolvía hoy, que cómo puede ser, que pago para qué pago el servicio. Al final había entendido mal y en realidad ella me pedía que entre a una dirección de Internet para toquetear una configuración. Supuestamente, terminé actualizando no sé qué cosa que me iba a permitir que me escuchen en las llamadas larga distancia, cosa que al final no pasó.

Cabe mencionar que hice varias pruebas y en ningún caso me escucharon. Todos los llamados fueron a viejos laburos o a empresas que me deben guita. Ya que voy a molestar a alguien, que sea por una causa justa.

A la tarde fui a la última clase de alemán y me dio mucho gusto verle por última vez la cara a la peor profesora de idiomas que tuve en la vida. Un desastre la turca. Hubo clases en las que no se paró nunca de su escritorio y no anotó una sola palabra en el pizarrón. No me despedí de nadie ni avisé que no voy a ir a las últimas dos clases. En el recreo me tomé esta birrita en un restorán muy deutsche que está a tres cuadras y que me encanta porque está lleno de cuadritos y de boludeces.


La jornada en números:
Dinero gastado: 1.26 (pan para los sánguches del micro), 2.30 (el chopp), 0.70 (impresión del pasaje de tren (me cobraron 50 centavos por el uso de la compu)).
Charlas telefónicas con Perez: 3.
Capítulos de Louie vistos: 2.
Partidos de fútbol vistos: 2 (pero ni en pedo los vi enteros. Vi ratos de Unión - Godoy Cruz y de Argentinos - Tigre, pésimos los dos).

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diario de soltero III - Día 1

Perez se fue muy temprano, siete y pico, y yo me quedé haciendo research inmobiliario para la tan mentada mudanza a Berlin. No me atrevo a decir que tengo un don para la búsqueda de departamento pero sí una disciplina y un método muy sencillo: ir copiando en un documento los candidatos, sus características, precio. Después llamo y pido ir a verlos. Claro que en alemán todo es más difícil. No importa, le puse mucha garra, busqué en distintos barrios, hablé con varios agentes inmobiliarios (ninguno hablaba en inglés) y arreglé algunas visitas para la semana que viene.

Entrada la mañana, o sea, un poco más despierto, puse en marcha el segundo gran objetivo de la jornada: reclamar a nuestra empresa telefónica que nadie me escucha cuando llamo a Buenos Aires. Me escuchan si llamo dentro de Alemania y si me llaman desde Buenos Aires, pero no cuando llamo desde acá. En fin, no arreglaron el desperfecto pero me las ingenié para decir algo así como "pago por este servicio y no anda". Me hubiese gustado putear, pero no sé.

Tanta charluski en alemán me dejó medio quemado para trabajar pero igualmente lo intenté, sin mucho éxito. Que la inspiración te encuentre trabajando pero ayer no me encontró por ningún lado, ni yo a ella. A la tarde hice unas compritas y me crucé con unos calzones largos a 7 euros que no pude dejar pasar. Casi que me dan ganas de que haga frío para usarlos. Aquí, el estampado:


La jornada en números:
Visitas a departamentos en Berlin ya confirmadas: 3.
Partidos de fútbol mirados en la compu: 3 (Real Madrid - Racing de Santander; Barcelona - Valencia; y un rato de Belgrano - Lanús, antes de dormir).
Tequilas tomados para brindar que se confirmó un encuentro con grandes amigos en Paris: 3.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La postal de Luquitas

Mi amigo Luquitas fue uno de los primeros a los que les mandé una postal. Pensaba mucho en él, sobre todo en los museos. Luquitas es artista y se especializa en retratos. Es muy bueno y desarrolló una técnica propia. Cuando veía retratos en los museos me acordaba de sus trabajos, que en los últimos años se pusieron cada vez mejores. Eso es lo lindo de tener amigos artistas: uno puede espiar de cerca sus avances, sus experimentos. Hace un mes Luquitas me preguntó si me podía mandar algo, le pasé la dirección y ayer del correo retiré esta pieza única. Una postal hecha por él mismo. Pudoroso como es, pidió que no se vea su "letra de concha". A Luquitas lo banco casi siempre (salvo cuando se transforma en El Lastimador), así que voy a respetar su pedido. Con ustedes el artista:



¡Gracias Luqui!

martes, 20 de septiembre de 2011

Calabaza y aritos

Estábamos como en esas fiestas en las que hace falta un hit. Todo muy lindo, muy rica la comida y burbujeante el champagne parisino, pero apenas nos habíamos mojado los labios con algún paseíto y una noche con Pépé en una jam en la que casi tocamos, pero al final no tocamos nada. La semana fue frenética, el tiempo no nos alcanzaba para casi nada. Necesitábamos un estribillo, una distracción, luego de días con muchas corridas, trabajo y estrés. El viernes agarramos el mapa, trazamos un recorrido y el sábado al mediodía, después de invertir unos euros en un bolso con rueditas, salimos hacia la zona de La Chapelle. La misión: encontrar una calabaza musical que había visto el lunes, en esa jam frustrada. Se toca sobre una mantita y suena muy bien. Más tarde iríamos a Montmartre a dar una vuelta. Aunque no lo dijéramos, sabíamos que Perez se iba a comprar aritos en algún lado.

 El principio de la recorrida por el barrio africano fue algo hostil, nos recordó al episodio del kebab. Los muchachos no parecían con muchas ganas de hablar con nosotros, mucho menos con Perez. Quisimos aprovechar unas telas muy coloridas a sólo 10 euros pero la comunicación no era demasiado fluida, al flaco se lo veía con ganas de echarnos Raid, así que para qué forzar la cuestión, nos fuimos con las manos vacías y la frente en alto. Volvimos al bar que habíamos ido el lunes, nos indicaron cómo llegar al local donde vendían las calabazas, caminamos unas cuadras más, pensamos que nos habían mandado lejos o que algo había salido mal. Finalmente encontramos el local, que tenía tantos olores mezclados que era imposible distinguir uno solo. Había de todo: instrumentos, especias, comidas, bebidas. "¿Argentina? Lionel Messi", dijo el vendedor, con mejor onda que sus colegas. Compré mi calabaza (tuve que elegir entre modelos de 40, 30, 20 y 15. Obviamente me quedé con la más barata y fácil de llevar) y salí muy contento y agradecido con mi traductora.

Camino a Montmartre caminamos por una calle en la que los negocios estaban dedicados a todo lo que es implantes, pelucas, trencitas. Cotiza muy en alto el aplique de trenza brasileña. También pasamos por una feria en la que había mucha comida nunca vista. Una vez que recuperamos el aliento que nos habían quitado las escaleras, en Montmartre volvimos al local al que habíamos ido hace unos años, Perez encontró unos aritos que en su momento le habían parecido caros, pero ahora que gana en euros se los compró con mucha alegría.Una vez más, se cumplió la ley: ante la angustia, consuma. Algunos se compran un plasma, nosotros una calabaza y aritos. Todos contentos.

Chimento parisino

Por lo que veo en los diarios, parece que la cultura porteña, y en especial el tango, hubieran tomado por asalto París en el fin de semana pasado. Pero lejos del glamour que le atribuyen los medios, Raúl Lavié fue visto por esta servidora en el Metro, arrastrando, eso sí, gallardamente, una valijita de cabina. Jose no lo reconoció y no me cree. Yo digo que es por la cara genérica que le dejaron en "Transformaciones".

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Ventosos días

Tardamos 14 horas y media en llegar a Bretagne. Salimos a las 4.30 de la mañana y cambiamos de conductor varias veces. Por suerte, también paramos bastante a descansar y sacarnos de encima todos los bolsos que teníamos. Valió la pena el esfuerzo. La noche en la que llegamos a Bretagne fuimos a una fiesta a la que estaban invitados Fred y Marine, los chicos que nos recibieron. Teníamos una mezcla de agotamiento y entusiasmo. Nos dijeron que había que ir disfrazados, se abrió un arcón, salieron pelucas, disfraces y cotillón, nos subimos de nuevo al auto y bailamos un ratito cerca del mar. 

Al día siguiente almorzamos en un bar frente al mar. Podría decir que comimos ostras y tomamos vino blanco y quedaría muy chic. Lo cierto es que las ostras las compramos en la feria y el vino lo tomamos en el bar de la abuela de Fred, que tiene 83 años y más aguante que todos nosotros juntos. Los días en Bretagne están siendo tranquilos y, sobre todo, ventosos. Las emociones más fuertes llegan con el triominó, un dominó en forma triangular. Hace casi dos semanas que nos la pasamos riéndonos de los alemanes con los franceses. Somos unos vendidos. Se mantiene, y fortalece, la comunidad que formamos hace casi dos semanas con Pepé y los primeros amigos que nos albergaron en Vilé, padres de esta pequeña criatura que pueden ver, primero, en el bar, y después bailando en la playa.   




El famoso hidromedusa.


Qué viento, qué movimiento.


Para protegernos del fresquito, Marine hizo un Irish coffee, que vendría a ser whisky + café + crema. Et voilá.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Triunfo argentino

Fui a la feria semanal de Vilé con bastante expectativa, después de disfrutar de sus manjares durante la última semana. Hice una rápida recorrida, y en soledad, por los puestos, mientras las chicas miraban artesanías. Encontré un puestito en el que regalaban champagne, quesos y salame. A los dos minutos de haber llegado, ya tenía mi copita.
Como notarán, estoy militando para que vuelva la moda de ponerse el buzo en los hombros, si es que alguna vez se fue.

Sobre el cierre del comicio, me sumé a un sorteo y gané una canasta con una docena de facturas francesas. Salí con los ojos cerrados pero bien vale el testimonio. 

Aclaración posterior de la traductora al leer un cartel: No regalaban el champagne, salía dos euros. Que gott te lo zalen

Primera frase en francés de mi vida

"J'écris un livre sur les adultes handicapeés mental".De tanto escuchar y gracias a las clases particulares de mi profe Perez, me despaché con mi primera frase en francés en una cena.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Los lectores perspicaces habrán sabido leer entre líneas que en Mannheim agonizábamos de aburrimiento. Ahora estamos en Alsacia, del otro lado de la frontera, con nuestra amiga francesa Perrine en casa de otros amigos de ella. El pueblo en el que estamos se llamé Villé y queda en el valle... de Villé. No es lejos de Mannheim, de hecho estamos en el mismo plano de Le Guide des Automobilistes.



El fin de semana estuvimos en Saint Maurice-sur-Mosselle, un lugar aún más chiquito y más en la montaña. El sábado fuimos al Thèâtre du Peuple, en Bussangs. En otros encuentros Perrine me había hablado de la existencia de este teatro. Tiene más de cien años y una clara orientación de izquierda, y mezcla compañías con artistas amateurs de la región. La sala es un enorme edificio de madera y tiene la particularidad de que el foro se abre a la montaña. Estaba lleno porque era la última función de la temporada de verano y al final del espectáculo (un “cabaret espectral”), todos los elencos despidieron al director del teatro, que se tenía que ir después de seis años de trabajar ahí. Se notaba que todo el mundo amaba mucho ese lugar y debo confesar que casi se me escapa un lagrimón convivial.

El domingo paseamos por la montaña. La palabra clave es: ballade. Vimos el hormiguero más grande del mundo:

Oh!





Un fanático del transportador.

Sí. Les sacamos fotos a los terneros. Somos así de urbanos.

Volvimos a Villé, donde estamos desde entonces. La amiga de Perrine se la pasa cocinando y acá hasta lo más simple es mucho más rico. Las mermeladas caseras, las verduras de granja, ¡los quesos! Aquí la palabra clave es: Munster, una variedad local de queso bastante fuerte.



Schlachthaus: Das is Deutsch!



En este entorno estamos más productivos que en Mannheim. Los ratos que nos aíslamos de la conversación general rinden más que las horas una-igual-a-la-otra que veníamos pasando. Además es fácil aislarse: es como tirar del enchufe del francés y de pronto la charla es música. Punto a favor para trabajar en tránsito, oh sí.

jueves, 25 de agosto de 2011

Berlín

Berlín es el mundo: todos los idiomas, todas las comidas, todas las caras y pelos y colores.

Berlín es la libertad: la convivencia pacífica de looks diversos, los chicos y las chicas de la mano, la música y el porro en los parques.

Berlín es la contradicción: los shoppings en Alexanderplatz, la RDD convertida en producto pop, los adoquines de bronce que recuerdan a los deportados y que son hechos por un único artista en todo el país que cobra mucho dinero por eso.

Berlín es la noche: los cientos de bares con mesas en la vereda, las caminatas, las cervezas al paso.

Estuvimos cuatro días en Berlín. Cuatro días de veranito, de sol, de gente de picnic a la orilla del canal. En Berlín se respira otro aire. Berlín y Buenos Aires tienen un extraño aire de familia. Berlín, te prendemos una vela. Esperamos estar muy pronto por allí.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Evoluciones capilares

Como en esas series en las que se quedan sin presupuesto y reciclan capítulos viejos, los invito a analizar nuestra evolución capilar en estos cinco meses y medio que llevamos lejos de nuestros estilistas porteños, los últimos que han posado sus tijeras sobre estas nobles y pobladas cabelleras.

En este besito tirado a la lente de mi primo Ari podemos ver dos prolijos peinados: en mi caso, rulos contenidos, flequillo para Perez.

Un día de humedad en Mannheim, mientras buscábamos departamentos.

Flequillo que permite ver las cejas.

En esta foto tomada por mi otro primo, Marcelo Héctor Reneé, empieza a notarse que la cosa se va descontrolando.

Este almuerzo dominical en un exclusivo y floreado restó mannheimer nos encontró en la Faceta Porra y la Disolución del Flequillo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Claro que sí

Fui a la feria, pregunté qué tenían para la parrilla (salió 10 euritos) y almorzarmos esto:


Cabe aclarar que antes de este feliz momento sufrí dos derrotas al intentar prender el carbón alemán sólo con papel de diario. Al final compré un liquidito y una especie de brisqueta que mantiene el fuego y sobre la que se apoya el carbón.

Escritores

Hace un par de semanas que estamos de vacaciones. En rigor, yo estoy de vacaciones; el freelance, es sabido, no tiene horarios, descansa los lunes, trabaja los domingos.

Si Mannheim es de por sí tranquilo, en vacaciones es directamente la muerte. Pero nos viene bien. Estamos terminando de escribir sendos libros (cada vez que puedo meter la palabra "sendos" me pongo muy contenta). Por suerte nuestro departamento es grande, luminoso, lindo; por suerte, porque estamos encerrados en él todo el día. Hay poco movimiento, las articulaciones suenan y los dos tenemos algún dolor en el brazo, el hombro o la clavícula derecha. Nuestra común vocación literaria está siendo puesta a prueba. Si recordáramos alguna posición de yoga, la salud y la escritura no andarían tan reñidas. Por ahora nos quedamos con la escritura. Seremos dos escritores encorvados, pero publicados.

jueves, 11 de agosto de 2011

Amargo kebap

Como pocas veces, el local de kebap estaba lleno. Nos metimos en la cola, algo tímidamente, luego de que alguien nos preguntara si íbamos a pedir. Llego al mostrador, encargo mi comida, el turco que atiende hace que sí con la cabeza, pido la de Perez pero él se da vuelta, se hace el que no escuchó, me corro a un costado. Perez se acerca al mostrador para decirle algo más al tipo. Le habla y él no la mira. Le vuelve a hablar y él no se hace cargo. Me quedo mirando, sin poder creer lo que pasa. ¿Así que esta es la forma en la que ningunean a las mujeres? No tengo reacción, miro la escena como si fuera en la tele. Le digo algo a Perez, no me acuerdo qué. El tipo me mira y me pregunta si lo quiero completo, respondo que sí, en piloto automático. Discutimos entre nosotros, lo único que se me ocurre hacer es irnos. Y nos vamos. Sin decirle nada al tipo, sin pelearlo un poco, ni decirle "loco, te están hablando".

Me dura la amargura, no por la actitud del flaco, un burro a todas luces, sino por el lugar en que quedó mi jermu, sola, y por no reaccionar, patalear un poco, aunque sea. La decisión de no ir más a ese bolichito me deja gusto a poco.

sábado, 6 de agosto de 2011

Postales bombachita

Les mandé a varios amigos de La Bombachita una postal para el día del amigo. Acá, algunas repercusiones:




La Bombachita toca mañana, domingo 7 de agosto, a las 16 en el Planetario. Vayan y bailen.

Actualización: Germán, mi sobrino preferido, también recibió la suya.

viernes, 5 de agosto de 2011

Ampliamos nuestro radio de acción como anfitriones

Una vez más fuimos anfitriones: recibimos la visita de nuestros amigos holandeses. Como los chicos estaban con auto, pudimos enseñarles algunas atracciones fuera de la siempre cosmopolita y atractiva Mannheim. Igual no faltó la cena en Istanbul, el restorán turco al que concurrimos en cada ocasión festiva. Las mesas se extienden por la Marktplatz y el anochecer todavía es largo y lento. Sólo falta la cervecita, pero no sirven alcohol. Todo no se puede en esta vida.


Fuimos a Schwenzingen, una ciudad vecina que era la residencia veraniega de los nobles de por aquí. Hay un castillo y unos jardines franceses donde hicimos picnic y paseamos hasta que nos agarró el chaparrón. Otro día recorrimos la Ruta del Vino (Weinstrasse). Mannheim está muy cerca de la zona de viñedos del Palatinado, la llamada "Toscana alemana". Nos perdimos un poco, pasamos por varios pueblos, almorzamos en Freinsheim (una ciudad con un centro histórico chiquito y lindo que ya habíamos conocido de la mano de los amigos de la fotocopiadora) y tomamos Kaffe und Kuchen (café y torta, institución alemana), en Kallstadt.

Gatito en Freinsheim. Jose no me deja tener gato y entre los turcos debe ser que no gustan, porque en el barrio no veo. Necesito ver mininos.


Me dieron ganas de volver a Kallstadt en plan borrachín, ya que todo lo que hay ahí son patios para degustar vino, uno al lado del otro y cuál más lindo. Esta vez estábamos en modo familiar, con el pequeño Luc, que ya casi gatea y está cada día más lindo, gracioso y cariñoso.

No tenemos fotos porque Saskia sacaba con su super cámara pero a último momento nos dimos cuenta de que no tenía el cable. Las fotos tendrán que esperar a que nuestros amigos acaben sus vacaciones y vuelvan a su casa.

Saskia, Roeland y Luc se quedaron en nuestro departamento. Estrenamos el colchón inflable y vivimos cinco días de campamento indoors muy divertidos, donde cada movimiento era una coreografía. Ya ven, amigos: estamos cada vez mejor preparados para recibir visitas. ¿Qué esperan?

martes, 2 de agosto de 2011

Dos sábados de juventud

Hacía tiempo que no salíamos. En Mannheim hay casi nulas opciones (nos hablaron de un lugar que se llama El Zapato en el que pasan reguetón) y nuestra acotada vida social no nos favorece en la invitación informal, onda "che, hay una fiesta", que, por cierto, hace tiempo que tampoco recibía en Buenos Aires. O si las recibía, no iba, pero no importa, sigamos. Aprovechamos las últimas dos escapadelis para volver a ser esos jóvenes danzarines y aventureiros. Hubo un pre rencuencuentro el viernes que llegamos a Hamburgo, ya contamos algo sobre esa noche, en la que casi nos dormimos parados porque nos habíamos despertado muy temprano, alrededor de las 6, así que a las 2 del sábado lo único que queríamos era dormir.

El sábado, con renovados bríos, es una buena manera de decir que dormimos hasta las 12, en casa ajena, la historia nos absolverá, paseamos por St. Pauli, EL barrio con onda de Hamburgo. Y me sorprendió mucho la cantidad de onda, la cantidad de gente en las calles, en los bares, en boliches. Cuadras y cuadras de gente tomando algo, bailando, charlando. Nunca vi un barrio con tanta movida. Nos dedicamos a pasear, caminar, probar cervezas autóctonas, seguir dando vueltas. A las 2 cerraron casi todos los bares y cuando ya estábamos caminando de regreso nos interceptó un flaco al grito de "hause party, hause party", mientras señalaba la puerta de su casa. El porrón de cerveza, sin enfriar, estaba a un euro. No había frías, así que las tomamos tibias. El DJ hogareño pasaba funk instrumental muy bueno y fuimos los primeros en salir a la pista. Para ser justos, debo decir que mi jermu fue la primera en bailar en toda la fiesta. No voy a mentir y decir que terminamos todos los presentes saltando juntos, en un abrazo fraternal, al grito de "Alemania, Argentina, votemos a Cristina". Pero sí les juro que se nos acercó gente que quería brindar con nosotros y el dueño de casa nos dijo que nos invitó porque nos vio que éramos "nette" (¡y hasta hablamos en alempan!). Así es nuestra vida: la gente nos invita a sus casas, quiere brindar con nosotros, bailar a nuestro lado.

Párrafo especial, y dedicado a Darío: en la mesa más grande de la fiesta había una gran degustación de snacks alemanes, de altísima calidad. Nada de papas fritas pálidas y aceitosas, mucha fantasía con forma de anillo, bolita dura al morder o mini bretzel, con sabores bien artificiales, tipo cebolla o maní. ¿Quién puede querer un snack sabor maní cuando el maní en sí es tan bueno? Yo. Y millones de alemanes.

El sábado siguiente nos encontró en Zurich, junto a la genia de Laura, que, durante la tarde, nos llevó de paseo al río más cristalino que vi (sólo le compite la laguna que vimos al día siguiente en Konstanz) y a la noche a una fiesta en la calle, que estaba anunciada por toda la ciudad.




Bailamos hasta que la lluvia y el viento se llevaron bien lejos las ganas de divertirse. Antes de irnos, cuando ya estábamos todos amuchados debajo del último toldo en pie, pasaron la versión cumbia de Para Elisa, de Los Destellos, y la emoción de escuchar a mi banda preferida de cumbia peruana me llevó a chiflar. Perez me retó porque en estos países tan estructurados no está bien visto chiflar sin avisarles a todos los presentes que tal vez escuchen un pitido agudo que puede perjudicar su sensible tímpano.

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo de las monjitas

Para los que preguntaban cómo era la casa de huéspedes-convento, acá van algunas fotos que recomiendo no ampliar porque fueron tomadas con el teléfono (basta decir eso para que todos vayan a cliquear, ¿no?). En la mejor tradición de este blog, que se me ha dado por retomar, no tengo una foto sola foto decente ni ilustrativa, sino vistas varias y mi ventana desde un jardín:





Queda en las afueras de la ciudad y hay que tomar un tren y subir una colina para llegar. Las habitaciones no tienen baño privado pero sí bacha. Los baños son super limpios y se ve que hay varios por piso, porque sólo una vez que quise ir lo encontré ocupado. El desayuno tiene de todo: fruta, pan, quesos, fiambres, cereales, yogures... Las monjitas que te dan los Guten Morgen cuando bajás a desayunar me resultaron un poco inquietantes, pero bueno, me reconozco extremadamente anticlerical. Lo recomendaría mas no diré su nombre porque cometí varios actos de vandalismo menor, tales como hacerme un sánguche en el desayuno y llevármelo, tapar la bacha y otros. Temo que me estén buscando. Tampoco dejé propina. Considero que no estoy en edad de dejar propina en los hoteles. El día que lo haga, me pongo al día con los aportes.

Foto de la vuelta, atravesando en tren la Selva Negra:



Típico enredo de dedos. Siempre hago cosas raras con ellos.