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miércoles, 26 de octubre de 2011

Diario de soltero IV - Día 2

Mannheim.
Lluvias.
Poca luz.
Llamados telefónicos a Buenos Aires para resolver algunos temitas.
Un vino alemán con gusto a remedio.
Una sonrisa llamada berenjenas al escabeche.

martes, 25 de octubre de 2011

Diario de soltero IV - Día 1

Muy temprano, a eso de las 7, Perez se despertó para ir a su reunión de laburo. Yo estaba zombie porque me había quedado hasta pasadas las dos mirando la fiesta de la democracia. Nos tomamos unos mates con Cristina de fondo y nos despedimos hasta el miércoles. Miré algunos videos más y ya no me pude dormir. Di vueltas en la cama, pero era imposible, así que decidí abrir la Bed Office, o sea, laburar en la cama. Desgrabé una entrevista bastante larga y aburrida y más tarde, en un esfuerzo de producción, salí a correr a orillas del Neckar. A la tarde fui en búsqueda de un pantalón de entrecasa, que se me viene negando y, por cierto, todavía no encontré. También tuve algunas dificultades para comprar sal gruesa, recién conseguí en el tercer supermercado al que fui. No entiendo. ¿Los alemanes no usan sal gruesa? Acá la llaman sal italiana y la necesitaba para mi principal proyecto de las próximas horas: berenjenas al escabeche.

La recorrida vespertina en búsqueda del pantalón y la sal gruesa la hice con la compu a cuestas, porque mi plan era sentarme a laburar en algún bar. Fue difícil encontrar uno lindo. Terminé eligiendo uno malo y conocido, que tiene el menú escrito en turco y la música funcional es ad hoc. Volví a casa a seguir laburando y a leer algunas notas más sobre las elecciones. Por cierto, qué manera de extrañar los diarios de papel durante todo el día. Entrada la noche, algo aburrido, dije algo en voz alta y noté que no hablaba hacía un par de horas, así que llamé a mi amigo Herno y hablamos una hora y media por teléfono. Antes de dormir hubo un último chapuzón de laburo.

La jornada en números:
Berenjenas a escabechear: 4 (no compré más porque no tengo tantos frascos).
Precio del café que me tomé: €1.90.
Veces que chequeé nuestro correo postal: 3 (no esperaba nada en particular pero estaba aburrido).
Charlas telefónicas con Perez: 3 (todas breves).

viernes, 23 de septiembre de 2011

Diario de soltero III - Día 2

La verdad que fue un día aburridísimo, no les quiero mentir, si quieren dejar de leer acá, los perdono. Durante la mañana continué con la búsqueda inmobiliaria y abroché otras dos visitas en Berlin. Volví a la carga para que me arreglen el teléfono. Mantuve una larga charla en alemán con una telemarketer que me tuvo mucha paciencia. En un momento entendí que me pedía que le mande un mail por el reclamo. Me hice el indignado, le dije que no le iba a mandar ningún mail, que esto lo resolvía hoy, que cómo puede ser, que pago para qué pago el servicio. Al final había entendido mal y en realidad ella me pedía que entre a una dirección de Internet para toquetear una configuración. Supuestamente, terminé actualizando no sé qué cosa que me iba a permitir que me escuchen en las llamadas larga distancia, cosa que al final no pasó.

Cabe mencionar que hice varias pruebas y en ningún caso me escucharon. Todos los llamados fueron a viejos laburos o a empresas que me deben guita. Ya que voy a molestar a alguien, que sea por una causa justa.

A la tarde fui a la última clase de alemán y me dio mucho gusto verle por última vez la cara a la peor profesora de idiomas que tuve en la vida. Un desastre la turca. Hubo clases en las que no se paró nunca de su escritorio y no anotó una sola palabra en el pizarrón. No me despedí de nadie ni avisé que no voy a ir a las últimas dos clases. En el recreo me tomé esta birrita en un restorán muy deutsche que está a tres cuadras y que me encanta porque está lleno de cuadritos y de boludeces.


La jornada en números:
Dinero gastado: 1.26 (pan para los sánguches del micro), 2.30 (el chopp), 0.70 (impresión del pasaje de tren (me cobraron 50 centavos por el uso de la compu)).
Charlas telefónicas con Perez: 3.
Capítulos de Louie vistos: 2.
Partidos de fútbol vistos: 2 (pero ni en pedo los vi enteros. Vi ratos de Unión - Godoy Cruz y de Argentinos - Tigre, pésimos los dos).

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diario de soltero III - Día 1

Perez se fue muy temprano, siete y pico, y yo me quedé haciendo research inmobiliario para la tan mentada mudanza a Berlin. No me atrevo a decir que tengo un don para la búsqueda de departamento pero sí una disciplina y un método muy sencillo: ir copiando en un documento los candidatos, sus características, precio. Después llamo y pido ir a verlos. Claro que en alemán todo es más difícil. No importa, le puse mucha garra, busqué en distintos barrios, hablé con varios agentes inmobiliarios (ninguno hablaba en inglés) y arreglé algunas visitas para la semana que viene.

Entrada la mañana, o sea, un poco más despierto, puse en marcha el segundo gran objetivo de la jornada: reclamar a nuestra empresa telefónica que nadie me escucha cuando llamo a Buenos Aires. Me escuchan si llamo dentro de Alemania y si me llaman desde Buenos Aires, pero no cuando llamo desde acá. En fin, no arreglaron el desperfecto pero me las ingenié para decir algo así como "pago por este servicio y no anda". Me hubiese gustado putear, pero no sé.

Tanta charluski en alemán me dejó medio quemado para trabajar pero igualmente lo intenté, sin mucho éxito. Que la inspiración te encuentre trabajando pero ayer no me encontró por ningún lado, ni yo a ella. A la tarde hice unas compritas y me crucé con unos calzones largos a 7 euros que no pude dejar pasar. Casi que me dan ganas de que haga frío para usarlos. Aquí, el estampado:


La jornada en números:
Visitas a departamentos en Berlin ya confirmadas: 3.
Partidos de fútbol mirados en la compu: 3 (Real Madrid - Racing de Santander; Barcelona - Valencia; y un rato de Belgrano - Lanús, antes de dormir).
Tequilas tomados para brindar que se confirmó un encuentro con grandes amigos en Paris: 3.

miércoles, 27 de julio de 2011

Diario de soltero II. Días 3 y 4

No quiero dejar colgado el diario pese a que mi jermu ya volvió. El día 3 fue el jueves pasado y la mañana entera se la dediqué al trámite para sacar el registro acá. En Buenos Aires, antes de venir, saqué el registro internacional en el ACA. Por cien pesitos, sin examen ni nada, te dan uno válido para casi todo el mundo. Cuando llegué me dijeron que tenía validez sólo por seis meses. La única vez que manejé, en Holanda, no tenía registro, así que no lo pude estrenar. Ahora me dijeron que tengo que hacer un curso, rendir un teórico y listo. El problema es que sí o sí tengo que pasar por una fahrschule. Espero encontrar una que tenga clases en inglés. Más tarde tuve que ir a la clase de alemán y todo fue amargura. La profe es de lo peor que tuve en la vida, aburre al más entusiasta.

El lunes, la última jornada de soltero estuvo plagada de momentos conchita: barrí, ordené, lavé para que hoy lleguen los holandeses, aunque no sabemos a qué hora. También hice la tarea y estudié un poquito de alemán porque ayer nos tomaban un examen. Por suerte, se arregló el teléfono y pude hacer un par de llamados a Buenos Aires para chusmear con amigos. Sin teléfono, Conchita no está felí.

jueves, 21 de julio de 2011

Diario de soltero II. Día 2

Aproveché que no tenía clase de alemán y me pasé el día laburando. A la mañana, a la tarde, a la noche, no de corrido, pero le di parejito. Llovió buena parte del día, lo cual favoreció la concentración. Al mediodía fui acá a dos cuadras a empezar el trámite para sacar el registro de manejar. Obviamente, llegué cuando las oficinas ya habían cerrado. Volví a casa y tuneé una pizza congelada que me quedó bastante abundante. En cuanto paró, fui al único lavadero que hay en el barrio con cuatro bolsas de ropa sucia (a los amigos holandeses los queremos y no les vamos a dar sábanas sucias o toallas recién compradas, sin un primer lavado). El Conchita Fitness consistió en ejercitar los brazos durante esa caminata y también incluyó un breve trote para alcanzar el tranvía de vuelta, que no pagué porque era una sola parada.

El Día del Amigo me despertó saudade, llamé a algunos amigos que no encontré, hablé con otros y me pasé el día mandando postales para mis amigazos de La Bombachita. Por cierto, algunas ya había mandado antes, como ésta, que le llegó justo ayer al gran amigo Néstor.


Como notarán, no son horas precisamente adrenalínicas en Mannheim.

miércoles, 20 de julio de 2011

Diario de soltero II. Día 1

No serán tantos días como el viaje anterior de Perez (nos reencontramos el viernes) pero vale la pena tomar nota de algunas de las cosas que van sucediendo en estas horas de forzada soltería. Por empezar, cabe destacar que acompañé a mi jermu a que se tome el tranvía a las seis de la matina. Un esfuerzo conmovedor. Volví a casa y me quedé laburando hasta cerca de las 9, porque suponía que a esa hora ya estaba abierto el negocio en el que quería encargar la batería para la compu. En realidad, me compré una por eBay, pero no funcionó, así que ayer la mandé de vuelta por correo. El negocio abría a las 10 e hice tiempo en un bar y clavé una primera horita de escritura, ideal para callar al pitufo interno desde temprano.

Hasta el mediodía me encargué de distintos trámites y tareas domésticas, con miras a las visitas que vamos a tener la semana que viene, léase, comprar toallas y alguna boludez más. La tarde la pasé laburando y la clase de alemán sin Perez fue aún más aburrida que de costumbre. En el recreo hablé con algunos compañeros con los que nunca había charlado, como un pendejo de India, que tiene mucha pinta de aparato y se sorprendía con que en Italia las parejas convivían sin casarse y hasta tenían hijos.

Cené el menú oficial de soltero (salchichas con papas) mientras miraba The future is unwritten, un documental sobre Joe Strummer, el cantante de The Clash, fue un rato de emoción y rock.

lunes, 6 de junio de 2011

Diario de soltero. Día 7

Este va a ser el último reporte de este diario porque hoy a la noche llega Perez. Esta jornada se fue en algunos preparativos que tuvieron que ver con su regreso (básicamente, ordenar), repaso mental del triste partido de River que vi hasta las 3.30 de la mañana y también con trámites domésticos, como ir a buscar al edificio de la municipalidad las bolsas amarillas en las que se deben tirar los plásticos, hacer algunas compritas.

De puro aburrido, armé un mueblecito que compramos hace unos días para poner zapatos. Es toda una costumbre alemana: descalzarse en la entrada de cada casa y ponerse pantuflas, los mejores anfitriones también tienen para sus visitas. De esa manera no ingresa a la casa toda la merda que se puede traer en el calzado, básicamente agua o nieve, o agua-nieve, lo cual sería más extraño por estos lares.

Les agradezco la compañía y el aguante en estos días de soltería.

domingo, 5 de junio de 2011

Diario de soltero. Día 6

En mi recorrida de ayer, luego de cruzarme con el tributo a Sinatra, encaré a una juguetería que tenía vista para comprarme un amigo que me ayude a espantar el domingazo.

Me traje a este canguro que había visto en nuestro paseo en Berlín. Como verán, está rodeado de alta cultura que nos llegó junto al cargamento de libros:

sábado, 4 de junio de 2011

Diario de soltero. Día 5

Casi que me obligué a salir de casa y se me ocurrió hacer este diario en imágenes. Arranqué al mediodía y pasé por el receptor de vidrio para deshacerme de unos cuantos frascos.

Los sábados todos los bares están llenos de gente, a toda hora, comiendo cualquier cosa. La foto me quedó algo lejana, me dio vergüenza acercarme más.

En la feria me compré una porción de esta tarta para la cena. Ya me hice habitué de ese puestito. Y de esa tarta.

Esta foto es medio mala. Quise mostrar que los sábados hay mucha gente en la calle. Háganse esa idea.

A este puesto de papas fritas se la tengo jurada. Todavía no le entré.

Ladris del altiplano.

Acción de marketing presencial, por no decir ruleta, en la puerta de un negocio de celulares.

Almorcé en Tasty Dönner. Le damos 8 puntos por la relación precio calidad (2.50 el grande, una ganga) y, sobre todo, porque uno de los que atendía me contó que tuvo una mujer argentina, con la que bailaba tango y me dijo las únicas palabras que sabía en español: Te quiero mucho. Perla negra: otro de los que atendía se sentó en mi mesa (en la calle, adentro hacía un calor tremendo) a fumarse un puchito y me fumigó mientras comía.



En las últimas semanas se vienen repitiendo estos eventos en los que hay puestos de comida (salchicha y embutidos) y mesas, muchas mesas, en las que se acomodan los comensales, casi toda gente grande. En ese evento me encontré con este homenaje alemán a Frank Sinatra.






Última acción de marketing de guerrilla del día: regalaban Coca Zero. Agarré una y soporté dos tragos. Alemania está incentivando mi gusto por lo salado. Volví a casa y dormí una siestita de dos horas que me curó el dolor de cabeza. Aleluya.

Diario de soltero. Día 4

Me levanté tarde porque me acosté tarde. Me quedé mirando Vélez - Peñarol, que tenía pinta de ser un partidazo y lo fue. Cuando terminó, acá ya se estaba haciendo de día y se escuchaban a esos mirlos que andan dando vueltas. También trabajé hasta tarde y quedé muy conforme con lo que escribí, con lo cual pude acallar un rato al nazi interno que me vive diciendo "dale, escribí, no seas vago, cortala con Twitter que son todos pajeros".

Me dolió la cabeza todo el día. Tengo la teoría que estoy pasando más tiempo frente a la compu y que eso me está sacando algo de salud. A la mañana limpié y más tarde llevé la ropa al único lavadero que vi en Mannheim. O sea, un día muy conchita. Y también de algunos trámites de esos que se parecen a un castigo: reclamar a una agencia de publicidad que me paguen, llamar al banco porque me anularon la clave para acceder a la cuenta por Internet, hablar con el inquilino. Puras mierdas. Y con dolor de cabeza.

Al mediodía comí la media pizza que sobró de anoche y cené otra vez salchichas con papa. Mañana pienso almorzar un sanguchón en la feria y prometo sacarle una foto. Lo digo como para tener algo que hacer. La verdad, para los próximos días no tengo más que escribir y sufrir por River y su promoción.

jueves, 2 de junio de 2011

Diario de Soltero. Día 3

La aventura del día iba a ser comprar una bici en un lugar que abren sólo los jueves y que las venden muy baratas. Una conocida se compró una a 20 euros. La contra: quedaba en la loma del orto. Me estudié el mapa, me di cuenta que conocía la zona (más o menos cerca está el lugar de segunda mano en el que compramos varias cosas) y me anoté todas las indicaciones que me indicó Google Maps. Salí confiado y con guita. Cuando llegué a la avenida por la que pasa el tranvía, noté que había poca gente. Era al mediodía y a esa hora suele haber mucho movimiento. Casi que no había nadie. Miré más atentamente y descubrí que todos los negocios estaban cerrados. Se acercó el tranvía que tenía que venir. El mismo pitufo que aquella vez me dijo que me colara en el subte en Berlín, me dijo "subite, dale, seguro que está abierto". Le reconocí la voz al hijo de puta y no le hice caso. Me volví a casa y confirmé que, efectivamente, era feriado.

Por haber desgrabado una nota, me premié con una siestita en el sillón, en el que entro con las piernas dobladas, pero no importa, me dio sueño y me entregué. Me desperté dispuesto a cumplir la promesa que había hecho hace más de un mes y salí a correr. Mi outfit runner consistió en los botines de papí fútbol y las medias de Almagro. Cacho Castaña, hoy por hoy, debe estar en mejor estado aeróbico que yo. Cuando volvía a casa, me crucé con un flaco que tenía una remera que decía "Banco Provincia - Tandil camina". Y, para esa altura, yo también.

Estadísticas del día:
Personas con las que hablé: 0 (debo mejorar urgentemente esta marca).
Veces que frené agitado mientras corría: 3 (sin contar la final).
Duración de la entrevista desgrabada: 42 minutos.
Menú de la noche: Pizza congelada con tunneo correspondiente de tomate, queso y paprika mix.

miércoles, 1 de junio de 2011

Diario de soltero. Día 2

Día de trámites. Por lo tanto, día de espera frente a ventanillas, se pronosticaban momentos de incertidumbre en las charlas, posibles olvidos de palabras, alta probabilidad de hacer la cola equivocada. Indefectiblemente, repaso lo que voy a decir, en alemán o en inglés, antes de empezar la charla.

No les voy a contar las pavadas que tuve que hacer en el banco o en la sucursal del proveedor de Internet porque no los quiero aburrir. Pero sí me gustaría compartir el detalle curioso que los vendedores de dos cadenas tecnológicas distintas (Saturn y Arlt) me recomendaron comprar por eBay antes que encargar la batería que necesito en sus locales porque me va a salir la mitad. ¿Qué tal? Creo que voy a juntar coraje e intentar entender el site alemán porque serían unos buenos mangos.

Cuando terminé la ronda de trámites, me premié con comida turca de LA panadería del barrio y probé el lahmayin y el pide de queso. 8 y 7, puntos, respectivamente.

Desde que Perez se fue, se nubló, llueve y bajó la temperatura. El wifi me tira para adentro y estoy pasando demasiadas horas con la compu. Por no decir todas. A eso de las 22 me viene dando un ardor de ojos que con las horas se transforma en un llanto que no termina de salir. Espero no quedar ciego, que salga el sol y salir a correr un rato.

Estadísticas:
Personas con las que hablé: 7 (incluye vendedora de frutillas de la feria. Por cierto, qué perfección las frutillas alemanas, y eso que no es de mis frutas preferidas).
Personas con las que hablé en español: 1 (en el banco me encontré con una artista venezolana que conocí en un locutorio. Tiene más de 50 y dice que es performer. Nos volvió a invitar a su estudio. Habrá que ir).
Dinero gastado en el súper: 10,01 (juéguenle, si les gusta).
Duración de una charla telefónica a Buenos Aires: 36 minutos.
Goles que se comió un outlet de la Selección y lo vi de puro soltero: 4.

martes, 31 de mayo de 2011

Diario de soltero. Día 1

Perez no está en casa, se fue unos días a otra ciudad, otras ciudades, debería decir, con su tía y su prima. Se encuentran en una capital europea, ella ya la revelará, y luego salen de paseo por la ruta, con auto alquilado. Road movie total. Para mi, re da para que hagan una peli de esas de minas que luchan, sufren, todo les cuesta pero salen adelante. Si hubiese visto alguna, diría el título. Me imagino algo como Tomates Verdes Fritos, aunque no la vi.

Más allá de esas fantasías cinematográficas, lo cierto es que estoy solo, en una ciudad que apenas conozco, en la que se habla un idioma del cual manejo veinte palabras, casi todas ellas relacionadas a la comida, no conjugo más de cinco verbos y medio tiempo verbal. Por suerte, los tiempos de incomunicación han quedado atrás. Es más, hoy, en pocas horas, pasé al otro extremo: a la mañana instalaron la línea de teléfono, eso permitió que pocas horas después llegara Internet, para lo cual tuve que luchar contra menúes de instalación en alemán. Acá les dejo este el link de la página a la que derroté, para que entiendan mi sufrir.

Hice un baile de la victoria, recordé el placer del bed office, almorcé y, envalentonado por la victoria, encaré la configuración de la BlackBerry que nos regaló la tía de Perez que nos visitó durante el fin de semana. ¡Qué regalazo anticipado de cumpleaños, por favor! Una genia. Instalé las primeras cosas que fui entendiendo, digamos, las más básicas, y me zambullí en la cama para disfrutar de todo lo que son las redes sociales y milagros como Cuevana, Grooveshark y demás. También me puse al día con algunos mails que venían quedando colgados y relojeé un rato del partido de Federer en la tele pero era demasiado paseo, así que apagué para concentrarme en seguir paveando.

Recién ahora, pasadas las 21, me voy a poner a laburar y veremos cómo empiezo a lidiar con la distracción total a la que te puede llevar Internet. Por suerte, esa visita también trajo los libros que gentilmente mi vieja compró (a pedido nuestro), así que también estoy leyendo libros nuevos, como Ocio, de Fabián Casas, sobre el que escribiré algo, supongo, en estos días de soltero.

Estadísticas del día:
Personas con las que hablé: 2 (el instalador y el turco del locutorio al que fui mientras esperaba que pasara la hora y media que tardaba en empezar a andar la línea).
Platos cocinados: 2 (mate y fideos con pesto. Pesto de frasco, cabe aclarar. O sea que sólo calenté agua y tuneé un yogur sin sabor que comí a la tarde).
Birras esperando por mi en la heladera: 2.
Menú de la noche: Pan (multicereal), salame (con pimienta en el borde. Un euro los 100g) y queso (comprado en la feria. Hay tres quesos distintos, de esos olorosos, tipo franceses).