Eso pensó Martín Redrado y ante el fracaso de sus carreras como político y latin lover, decidió apostar a la publicidad y firmó un importante contrato para protagonizar la campaña de saldos de Tchibo, la curiosa tienda alemana de café, ropa y artículos para el hogar.
Click acá.
Mostrando entradas con la etiqueta Pocas cosas dan tanta alegría como una ganga. Mostrar todas las entradas
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jueves, 3 de noviembre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
El extraño caso de los pantalones en Alemania
Me compré dos pantalones en ESPRIT. Suele ser una vidriera que ni miro porque las cosas son carísimas (y lindas y aparentemente buenas). Pero en Frankfurt entré al local de la calle Zeil, que ostentaba sus carteles de SALE, a ver si la cosa iba en serio. Jose me avisó: mirá los pantalones. Después de mucho buscar, encontré tres modelos distintos de mi talle. Acá mi talle, 36 todavía, pero 36 hot a fuerza de Nutella, no se consigue. Llegué a temer que no existiera. Hasta consulté con una vendedora en París, ilusionada con la posibilidad de comunicarme en francés y descrifrar el misterio. Parece que no hay tal misterio. Mi 36 es un 26 acá y no se consigue, seguramente porque hacen pocos. Acá soy XS. Pues bien, ESPRIT tenía 26 y hasta un 25. A buen precio, EUR 29. Me probé tres, me llevé dos. Un jean BOY FIT la mar de cómodo para estar en casa y otro corderoy gris para el frío que, joda joda, ya empezó. Ninguno de los dos me volvió loca, pero el abrigo, tanto indoors como outdoors, empieza a ser una urgencia.
No pretendan fotos, no soy Luli B. lovely thing.
La moraleja para las viajeras: muchacha, nunca olvides que en Europa las ofertas son ofertas.
No pretendan fotos, no soy Luli B. lovely thing.
La moraleja para las viajeras: muchacha, nunca olvides que en Europa las ofertas son ofertas.
jueves, 9 de junio de 2011
Ich habe geburstag
Arranqué la jornada cumpleañera muy contento porque anoche los chicos argentinos que conocemos acá, que se están mudando, me dieron esta bici que ya no querían. Hay que tunnearla un poco pero va como loco.
El almuerzo de festejo fue en Istanbul. El platito que salió de arriba al medio era uno con una salsa de yogur, el otro es humus, los mejores niños envueltos que comí en la vida y esas empanaditas fritas arrolladitas. ¡Una caricia!
Ese niño envuelto se lo dedico a mi abuela Hilda, que hacía unos muy buenos pero yo no los comía porque me daba impresión el nombre. ¡Qué boludo! Igual, inventaba alguna excusa, no decía que por eso no los comía.
Pasaron las langostas, diría Orlando.
Panza llena, corazón contento.
Pasemos a todo lo que son los regalos. Las zapatillas me las regaló mi jermu (también me regaló un after shave, para que cuide mi cutis) y la camisa me la compré con la tarjeta de crédito de mi viejo, así que podríamos decir que me la regaló él.
No es mi culpa saber elegir. ¡Encima estaban de oferta!
sábado, 30 de abril de 2011
Delicias de la vida turca
Estamos viviendo en un barrio turco de Mannheim, lo cual tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo.
Los negocios de "Todo x € 1" forman parte de lo bueno. Miren si no:

Cada una, un /oiro/ (les hablo en fonética, chicos: este blog es cultura).
No serán Pequeños Pecados, pero se la bancan.
Para que vean lo que sufro: este post, con esta conexión, a esta hora, me tomó ¡20 minutos! Esto es un sacerdocio. Pay me back y díganme cosas hot.
Los negocios de "Todo x € 1" forman parte de lo bueno. Miren si no:
Cada una, un /oiro/ (les hablo en fonética, chicos: este blog es cultura).
No serán Pequeños Pecados, pero se la bancan.
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lunes, 18 de abril de 2011
Casi argentina por el mundo
Apenas Ari me confirmó su visita, pensé en llevarlo a H&M para que aprovechara las rebajas que nos beneficiaron positivamente en todo lo que es media estación. A él y a Fanta, mi otro primo, les costaba conseguir ropa copada porque miden dos metros (ahora que son ciudadanos del mundo ya no tendrán esos problemas). Pero en este país de roperos y de gigantes, con un Medium vestís a uno de la NBA, así que le mostré la misma campera que me compré a 10 euros y él se fue a ver cómo le quedaba a un espejo. De lejos, le hice un chiste con Legacy, que lo auspició durante años. La mención de esa marca produjo una reacción inesperada: me vino a abrazar una mina cuarentona tan alta como mi primo, rubia, con el pelo planchado y una cara de loca desquiciada. "¿Sos argentino? ¿Te puedo dar un abrazo?". Me abrazó y me sumergió en sus tetotas. Cuando logré volver a la superficie, me contó que había vivido en Argentina 25 años y que extrañaba mucho. Cuando Ari volvió con la campera en la mano, convencido de que era una ganga, la mina le pidió un abrazo a él también, que se lo dio pero sin entender qué pasaba.
Nos explicó que se volvió a Alemania por la inseguridad, por el miedo a que le secuestren los chicos, vivía por San Isidro, pero ahora no estaba mucho más contenta porque sus hijos van a la escuela con turcos y hablan ese idioma en el que mezclan alemán con palabras o expresiones en turco, y ellos le juran por Alá que no lo van a seguir haciendo, pero ella se quiere mudar a un pueblito más chico, no recuerdo cuál, en el que van a hablar sólo alemán y van a salir derechitos. Ajá. Con Ari empezamos a enfriar la charla, porque no daban muchas más ganas de seguir escuchándola, pero justo apareció Perez, así que la mina aprovechó para contar todo de nuevo, pedirle un abrazo y disculparse por haberme abrazado a mi. Nos despedimos, nos dijo que le alegramos el día y nos deseamos suerte.
Dejando de lado tanta oscuridad y locura, les comparto una imagen de los felices primos Bigote y Camperuli. Por cierto, el bigote nos lo dejamos al unísono pero creo que en la foto no se nota.
Nos explicó que se volvió a Alemania por la inseguridad, por el miedo a que le secuestren los chicos, vivía por San Isidro, pero ahora no estaba mucho más contenta porque sus hijos van a la escuela con turcos y hablan ese idioma en el que mezclan alemán con palabras o expresiones en turco, y ellos le juran por Alá que no lo van a seguir haciendo, pero ella se quiere mudar a un pueblito más chico, no recuerdo cuál, en el que van a hablar sólo alemán y van a salir derechitos. Ajá. Con Ari empezamos a enfriar la charla, porque no daban muchas más ganas de seguir escuchándola, pero justo apareció Perez, así que la mina aprovechó para contar todo de nuevo, pedirle un abrazo y disculparse por haberme abrazado a mi. Nos despedimos, nos dijo que le alegramos el día y nos deseamos suerte.
Dejando de lado tanta oscuridad y locura, les comparto una imagen de los felices primos Bigote y Camperuli. Por cierto, el bigote nos lo dejamos al unísono pero creo que en la foto no se nota.
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